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El hombre que me amó noviembre 21, 2008

Posted by lalapradamarela in Uncategorized.
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No es tan tarde, pero a mi se me ha hecho eterno este tiempo sin vos. Y aún así,  Y te volcás sobre mi sombra en una danza de poder y me preguntás que ¿Por qué tan tarde?

Pues no lo sé, Orlando, no lo sé. No sé que decirte cuando suspirás al oírme y yo quisiera reventar de amor por vos, no sé porque tarde más de un año en entender que debía decirte que te amaba aunque en otros tiempos y en otros gatos traté de convencerte que estabas perdiendo el tiempo y te fuiste con el corazón arrugado, con ganas de tirarte por el balcón como en una canción de adiós- I’m not saying goodbye, I’m not saying goodbye.

Igual aquí estoy, sin alma y sin vos, una vez más, esta vez por tu desición. No logro entender de que te enamoraste pero si recuerdo que amaba que tituraras tus poemas con mi nombre y bajo mi luz. -Sos la mujer que más he amado en la vida, dijiste. Y recuerdo haber pensado que te faltaba decir que la que más daño te hacía hecho… Si yo te amaba, mierda Orlando, si yo te amaba. Aún te amo.

Que mierda caminar por las calles de esta ciudad histèérica y estúpida, estas calles que con su maullar gris me recuerdan que se acaba de acabar lo que yo acabé hace un año o algo más. Así s el amor, por eso es que lo odio. Y siempre llego tarde, soy retardada para el amor. Me llegan los impulsos sentimentales varios años y varias gatas después. Cuando ya tienes a alguien y yo me estoy dando contra las paredes por no poder despertar otro día a tu lado, amándote, como la Última vez.

Creo que este post no tiene mucho sentido, tampoco lo tenían nuestras tardes de hamaca, de cigarros. Mucho menos lo tenía el encendedor que con tanto trabajo te me llevaste. Te me llevaste eso y la vida. Pero de lo segundo no te diste cuenta. Y ahora me queda un grito ahogado, un paquete de cigarros, una tos que no me abandona, un cuchillo, un perro y una flor y un montón de poemas escritos para mí.

Pero bueno, tienes el título, eres quien más me amado, y probablemente nadie lo hará como vos, con esa melancolía absurda de los años perdidos, la voz profunda, los miles de papeles, los cigarros, las lágrimas, la agonia, el placer. La ironía de perdernos entre un mundo de gente.

Vos me enseñaste a reconocerme entre las multitdes, cuando me viste y yo no te recordé, cuando trajiste el paquete de cigarrilos y los jugos, cuando me escribiste un poema, el primero justo después de que te dije alguna palabra mal habida respecto a lo interesante que sería la siguiente reunión en Armenia, en fin todo eso que hizo de esto lo que es.

Hoy la que empaca soy yo. A lo mejor hacia tí. A lo mejor no -es más probable lo segundo-, Fuiste el hombre que me amó. Y yo, yo te amaré siempre.

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Comentarios»

1. Sven - enero 16, 2009

ja ja ja

2. Sven - enero 16, 2009

hay personas mejores

3. amarela - enero 17, 2009

Como, que me quite los cigarrillos? Sería lo único ::Bueno, casi:::


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