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CAN YOU GIVE ME MY HEART BACK, PLEASE? junio 23, 2008

Posted by lalapradamarela in Broken Heart, Good Bye's, Last Times, love, relationships, Sadness.
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CORAZÓN ROTO

La moneda cayó por el lado de la soledad… y el dolor

Creo que tengo el corazón roto. Sé como se siente, lo recuerdo a la perfección. Y no puedo dejar de pensar que es curioso cómo es de esas cosas que uno hace todo lo posible por olvidar, pero nunca puede. Siempre que vuelve en esas oleadas infernales que te parten el alma y te hacen pedirle a quien-quiera-que-esté-arriba que te mate fulminantemente, que te mande una muerte súbita., lo recuerdas y te reprochas el momento en el que dejaste que acariciara tus senos y se metiera de lleno dentro… y allá se te quedó. ¡Cómo te duele! –Mátame Dios– Definitivamente así te enfrascaras en la penumbra eterna, todo sería mejor que el lugar en el que te encuentras ahora.

Creo que tengo el corazón roto… definitivamente lo tengo, porque no estás -y talvez nunca estuviste- y acá estoy yo, frente a esta caja maldita que adoro usar, escribiendo mis lágrimas una a una, tal y cómo salen y conteniendo unas ganas absurdas de correr, de tomar el primer tren a la nada y desaparecer… ó explotar como un pop corn. Debo aceptarlo, siempre he soñado con poder explotar como una de ellas, cuando la presión interna es tan fuerte y desaparecer o tomarme un trago, perder la escencia y morir. Embarcarme en ese crucero que zarpa de esta isla solitaria al nunca-jamás, dónde nada existe. Pero aún cuando cierro lo ojos e intento morir, no puedo. Es la puta fragilidad infinita de nosotros, los seres humanos (claro, si yo pudiera catalogarme como tal)

¿Porque uno no puede arrancarse el dolor? Siempre he sido racional, siempre he querido obviar los sentimientos y evadir esta tristeza de una cuca vagabunda que regaló el corazón por defecto de fábrica. No, no quiero llorar más. ¿Porque no puedo arracarme esto que me mata? –Mátame Dios, que yo no puedo

Ni siendo racional podría quitármelo. Es algo que va pegado ga-rra-pa-tes-ca-mente a mi amarilla escencia. A lo azul que soy -o creo ser- No puedo más, debería, con un cuchillo, desangrar mis sueños… cortárlos de un sólo tajo y no hacerles duelo si quiera. –Mátame, Dios. Si existes, mátame hoy– Pero al contrario de eso, los alimento con esta esperanza absurda de volverte a ver aunque no sea cierto, de descolgar la bocina y escuchar tu voz que me absorbe al otro lado, ese donde estás tu, donde están mis sueños. Ese en dónde cierro los ojos y adivino tus labios decirme, todo estará bien.

Soy dependiente, tú-dependiente. –Mátame Dios, que yo no puedo– Definitivamente no pasará, dos calmantes y a dormir…

Ojalá para siempre. What a coward!

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Comentarios»

1. La Laguna - julio 6, 2008

Si tan solo supiera que al morir me espera la vida al lado de ella, haría eco de tu súplica, pero que si el destino no te permite en la siguiente ni siquiera conocer a tu gato ?

No ha valido la pena tener tu gato y yo a mi alma por el tiempo que se ha podido ? No valdrá la pena esperar las curvas que nos esperan aún en esta vida ?

El sol saldrá un día amarillo radiante y algo iluminará por lo menos un día, ese día, luego de vivido, guardalo y que te sirva para los venideros.

Un abrazo de este loco que aun cree en el amor.

2. Game_Over - julio 12, 2008

En esta solitaria noche de viernes (mañana de sábado, para los que están en Djibuti) quisiera adherirme a tu post en cuanto ello resulte posible para mi caso particular. Y lo digo de esta manera no porque mi situación no alcance a ser tan lamentable como la tuya, sino más bien porque se trata de todo lo contrario: al menos tú crees que tienes el corazón roto; yo estoy más que seguro de que han destrozado el mío.

Nunca había tenido que estar en una situación como la descrita en tu post, y ojalá nunca me hubiera ocurrido. Tristemente, tuve que vivir la más terrible experiencia de toda mi vida al entregarle mi corazón a la persona equivocada, a alguien que me ilusionó de una manera en la que nunca nadie lo había hecho antes para luego, y sin ninguna advertencia, develar como si nada la verdad que se ocultaba tras sus palabras y con la cual de inmediato destruyó mi vida.

Puede que parezca vivo, pero no lo estoy en realidad porque he muerto en mi interior. Puede que tenga que sonreírle al mundo, pero no hay nada más alejado de la realidad que eso porque cuando no estoy entregado al llanto en la soledad de mi habitación, lo hago en lo que queda de mi alma. Si aún conservo las funciones vitales lo hago únicamente por mi familia, porque ella no merece soportar un dolor similar a aquél que ahora me carcome y que realmente no sé por cuánto tiempo más podré soportar.

La única ilusión que albergo ahora consiste en que al dormir pueda recibir el alba muerto. Si tu Dios no acabó con esa existencia que debes llevar cuando se lo pediste tanto, seguramente tampoco lo hará con la mía por más que se lo suplique tal y como lo hago ahora. ¿Y quieres saber qué es lo peor de todo esto, mujer? Que ni siquiera soy capaz de odiar a la persona que acabó con mi vida con sus mentiras, porque sé que ella está sufriendo tanto como yo lo estoy haciendo ahora.

Créeme cuando te lo digo, mi vida ha sido destruida porque esto no fue simplemente una “decepción amorosa”. Ojalá pudiera compartir contigo y con el mundo la razón por la cual ésta se ha convertido en la más dolorosa de todas las experiencias que he vivido y que viviré seguramente, pero ni siquiera de eso soy capaz. Lo único que sé es que, si logro sobrevivir a esto, difícilmente volveré a confiar en alguien y más aún, jamás en la vida volveré a amar a otro ser porque la parte de mí que decidió arriesgarse a hacerlo ha pagado con su vida el costo de semejante error.

Dime, Amarela, ¿qué me queda ahora más que esperar la muerte?

(Perdóname por aprovecharme del espacio ofrecido en tu blog para escribir esto, pero ni siquiera me siento en condiciones de hacerlo en el mío. De alguna manera, tenía que escribírselo a alguien que pudiera leerlo y porqué no, comprender mi situación.)

3. amarela - julio 12, 2008

Querido GameOver, No es más que un honor para mí saber que me crees el lugar propicio para descansar esa mierda que se te sale por los ojos, con las lágrimas que botas por aquel especímen gatuno. Digamos que el alma se te está yendo en cada pedazo del día que se acaba y así sera por un buen tiempo, mi querido amigo… y he de decir que igualmente pasará y más adelante lo superarás, y volverás a confiar y te volverán mierda de nuevo o, en el peor de los casos, serás tu quien la vuelva mierda y entenderás que es peor ser victimario que víctima aunque sepas en el fondo que es lo mejor.

Ánimo, chico, yo seguiré con el corazón roto, porque es la escencia de amarilla y tu, tu volverás a volar, aunque ahora no parezca posible. Fúmate un cigarrilo, sal, despega, las heridas sanarán más pronto de lo que imaginas y si no es así, siempre encontrarás este muro para que las compartas (me habría encantado que colocaras tu email correcto para hablarte directamente).
Un abrazo azul y apretado,
Amarilla.

4. SOBREDOSIS - julio 13, 2008

No sé si serás mi amigo game-over (JS), pero si eres el que pienso quiero decirte que yo estaba sano en toda esa vuelta, pero gracias a nuestras amigas en común (que me decian que ibas a salir lastimado) se pudo parar lo que estaba pasando pues cuando le dije lo que las chikas pensaban y que yo sabia que habias sufrido ya por amor, no pudo seguir mintiendo, Yo hacia mucho rato esta averiguando en realidad quien era y no habia podido, hasta que te metiste en el medio. no quize comentarte mis dudas pues pensaria que lo haria por otro motivo.

Me gustaría que hablaramos por el msg

EL POTRO

5. Game_Over 2.0 - julio 13, 2008

Es esta misma vergüenza que siento cada vez que veo mi reflejo en el espejo la que me impide suministrarte mi correo y con ello mi identidad. Pero tú que sabes de esto, Amarilla, podrías decirme si… ¿Algún día volveré a despertar en la mañana sin maldecir mi existencia? ¿En algún momento dejaré de sentir repudio hacia mí y a hacia todo lo que me haga volver a ese pasado que ahora me causa tanto dolor? Si eso pudiera lograrse con el alcohol –trátese de vodka, tequila o moscato de caja–, como a veces pienso que sería posible, créeme que no dudaría en ahogarme en él hasta que mi hígado termine siendo un buen recuerdo.

No obstante ello, y muy a pesar de que he decidido alejarme del mundo –mi mundo– y de todo lo que me recuerde el engaño y la inmisericorde burla de que fui objeto, me siento inconvenientemente tentado a hablar contigo. Puede que esté equivocado, pero una parte de mi cromática existencia cree que tú me escucharías, que al menos tratarías de entender mi situación de una manera más o menos objetiva, y tal vez –sólo tal vez–, escribirías las palabras que necesito leer para asimilar esta mierda que por ahora me resulta “inasimilable”.

Con todo, y aún cuando sea el dolor estomacal el que hable por mí en este momento, debo reconocer que por algunas fracciones de segundo he llegado a pensar que no todo está perdido. Sin perjuicio de que hubiera decidido aislarme de todo aquello susceptible de ser alejado de mí, tal parece que aún me queda eso que ustedes los mortales llaman “amigos”.

Estos amigos, que seguramente no merezco tener en mi vida si tomamos en cuenta la arrogancia, egoísmo y desinterés con la que a veces he retribuido su afecto, por alguna estúpida razón siguen creyendo en mí, siguen apoyándome y, como si fuera poco, siguen acompañándome en este momento pese a que había optado por distanciarme de ellos, so pretexto de no compartir estos sentimientos auto-destructivos que ocuparon el vacío dejado tras la ausencia de eso que tenía por corazón.

Amarela, gracias por ese abrazo y en retribución a él te enviaré otro igual o tal vez más apretado que el tuyo. En verdad aprecio el hecho de que te interese al menos en algo mi patética situación y de que destines parte de tu tiempo para brindarme apoyo y para responder esto que comienza a parecerse más a un foro y menos a una sección de comentarios (razón por la que de nuevo ofrezco disculpas).

Y bueno, mi amigo equino, no sé cómo demonios dio conmigo pero aquí estamos. Supongo que sus palabras y su presencia acá descartan por completo la posibilidad de que me haya convertido en el hazmerreir de todos los que me vieron ilusionado, entusiasmado, y porqué no decirlo, enamorado como no lo había estado antes (cómo me duele en el alma reconocerlo, usted sabe porqué).

No soy una buena persona, H., pero tampoco creo haber hecho algo tan malo en la vida como para merecer esto que me ha sucedido. Usted, que estuvo cerca a mí durante todo este tiempo, y que me conoce en algo, tal vez comprenda que esto es demasiado para mí pues lo cierto es que carezco de la edad, la madurez y la experiencia suficiente como para comprender y asimilar el modo en el que un sueño se convierte en la más dolorosa de las pesadillas jamás vividas.

Aunque no dudo de sus palabras, y nunca se me ha ocurrido pensar que usted tiene algo de responsabilidad en lo sucedido, ciertamente sería bueno hablar al respecto. Sin embargo, espero que comprenda que por ahora estoy tratando de estar tan solo como me resulte posible a ver si de alguna manera recupero los deseos de seguir adelante. Hablaremos, cuando la vergüenza sea un poco más llevadera y cuando me sienta listo para hacerlo.

Por el momento, seguiré aferrándome al afecto que me transmiten las personas que se niegan a dejarme morir solo por más que se los he solicitado.

Sin más por ahora, me despido. Y lo haré, no sin antes dejar anotado que en la agonía de tener que seguir viviendo, recordando y sintiendo, no dejo de preguntarme: ¿Es justo destruir una vida a cambio de la felicidad de otra? Si alguien tiene la respuesta a eso, quisiera conocerla.

6. amarela - julio 13, 2008

G.O: Como diría un amigo que adoro que es casi yo… Que vaina tan jodida!!!
No sé como empezar a ayudarte, además porque no logro imaginar si te has percatado que casi todo mi blog habla del amor fallido y del dolor que carga uno en las entrañas por ello, así que no se si puedo ayudarte porque no se si Amarilla lo ha superdao aún, pero en definitiva, trataré de leerte y darte mis conclusiones más objetivas…
Sufrir por amor es una mierda, así te llames GameOver, Potro, JC, LC, Pedro, Luís, Gota o León, y es algo que como seres humanos aprendemos a afrontar y a manejar en la medida en que nos llenamos de experiencias propias y ajenas, y ese ‘manejar’ no significa que nos deje de quemar el alma como el ácido más corrosivo, nooo -ojalá!- incluso, puede ser que nos duela peor, la diferencia radica en que cuando maduramos esa parte de nosotros nos deja de dar vergüenza y se convierte en otra esfera más de nuestro desarrollo personal.
Si leo bien entre líneas, esta gata te engañó, agarró tu corazón entre sus lazos invisibles y lo haló hasta sí y en cuanto te diste cuenta ya lo había soltado y no alcanzaste a agarrarlo antes de que se estampara contra el piso y se rompiera en mil pedazos, bueno, mal por ella, sabes porque? Porque no sólo se perdió de conocer a una persona con un uso fantástico de las palabras y la redacción, cosa que me parece tremendamente admirable y atractiva, sino que de seguro, se perdió de reirse, llorar, consentirse, comerse, salir, bailar, ver películas, soñar, comer mierda, amar, y muchas otras cosas con un ser humano que estaba dispuesto a darlo todo por ella.
Siento quitarte la venda de los ojos… ¡Así de mierda somos la mujeres o peor!,Asúmelo GO, No será esta la primera ni la última vez que sufrirás por amor, así con lágrimas en los ojos y hiel en el corazón te asquees frente al espejo y digas que no lo volverás a hacer, lo volverás a hacer y probablemente sufrirás más de una vez hasta el día que dejes de hacerlo, te levantes una mañana y veas a esa gatita, la tuya, con el cabello ensortijado y los ojos cerrados en la almohada contigua a la tuya.
Mi querido GO, pasará, toma mi palabra, pasará. No será fácil, y te digo de una vez, que el proceso de recuperación de un corazón roto por primera vez tarda un poco, unas cuantas canciones tristes, muchisisimas lágrimas dejadas al azar en tu cama, en el baño, en la cocina, hasta en el salón perdido de la universidad, trago, el que quieras, amigos, cigarros, más amigos y ya. Llega un día en el que te levantas y no te da tanto asco el reflejo en el espejo y dices – Bueno, está como lindo el día. YA estás recuperado.

Cómo todo, toma tiempo, pero sana. Toma tiempo para tomar confianza de nuevo, para entregarte, para dejarte conocer, pero pasará… y más pronto de lo que te imaginas.

Un abrazo azulito… y fresco, te regalo mi blog para que hagamos tertulia. SI me necesitas, acá estaré, y si alguna vez quieres hablar, puedes agregarme: amarillav@gmail.com (funciona como msn). Sólo cuando estés listo… mientras, por acá está bien. Me honra que sientas este espacio, mi espacio, tan acogedor. Bienvenido siempre!


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