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PENÉLOPE diciembre 3, 2007

Posted by lalapradamarela in Last Times, love, relationships.
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Ella miraba hacia la puerta y él no llegaba, no llegaba… así como tampoco llegaban sus ganas de detestarlo a toda costa, después de todo lo que había hecho. Apretaba en su mano izquierda el único regalo que le había dado alguna vez, que ya no era más que una hoja azulada y roída, como su alma en ese momento.

Miraba hacia la puerta esperando verlo, mientras su nariz se extendía cautelosamente por la habitación, tratando de recoger las pistas que le indicaran que ya iba a llegar, que no iba a esperar en vano, que ahí estaba y ella no lo había visto. La certeza nunca llegó, así como tampoco lo hicieron las ganas que tenía de odiarlo.

Y no llegaban, aunque ella las llamaba, porque lo amó desde ese día, el primero de todos, en un parque atiborrado de almas en pena cuando el alzó la mirada y se notaron como si se conocieran desde siempre. A pesar de todas las caras, ella podía recordar la suya detalladamente: la dirección hacia la que miraba, los rayos de sol que acentuaban sus razgos, la ropa que llevaba, el olor un poco a ella… un poco a licor que expedía al hablar. Hubiera podido olvidarlo de haberlo deseado, pero no fue así pues echó esos recuerdos en su bolso de viaje, de manera que siempre la llevaran de vuelta a él.

Tras su mirada vacia se escondían todas las rosas (y cosas) que siempre quiso y nunca pudo hacer con él, pero lo poco que quedaba de la pobre miraba a la puerta esperando y él… no llegaba, así como no llegaban las ganas de olvidarlo.

Aunque él vino muchas, nunca llegó de verdad, jamás. Y ella, mirando hacia la puerta, alcanzó a sentir sin más, como los años le pasaban sin vivirlos en espera de un recuerdo que nunca llegaría y de una compensación que, sin duda, no estaba hecha para ella porque si algo sabía de memoria, era que eso de la justicia no ocurría en su caso. Desde siempre la vida se las había cobrado todas, sin darle chance alguno de salir victoriosa y esta vez, no era la excepción, por supuesto.

Así pasó su vida, esperando en la puerta a un él que no llegaba, que aunque vino y se vino mil veces, nonca llegó para quedarse con ella.

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Comentarios»

1. kd - diciembre 5, 2007

Tan solo encontre una razon valida para martirizarme, solo queria ver sus ojos abiertos de par en par, mientras me deslizaba por su piel, queria ser esa gota de agua que resbala, y al caer al suelo, estalla en miles de gotas que se convertiran en otros miles y asi hasta ser vapor y entrar en ella, tan solo queria conocerla hasta lo mas profundo, grabarme en sus huellas, sentirme en sus nervios, queria que me recordara en el aire, por que asi podria fundirme con ella sin que lo supiera…
Quise siempre ser de usted, sin que se diera cuenta, quise saber lo que sentia, aunque no entendiera mis razones…
Me martiriza saberla lejos, queriendola cerca, me martiriza tenerla cerca, sabiendola lejos…


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